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Opinión. Noviembre 2019

SP/DOCT/83631

Datos sobre geolocalización ¿Por qué nos fiamos más de Facebook que del INE?

Maravillas López Egea. Licenciada en Derecho. Graduada en Ciencias Jurídicas de las Administraciones Públicas

Cada día millones de usuarios comparten gratis su vida en redes sociales como Facebook o Instagram, exponiendo todo tipo de información personal, gustos, aficiones, pensamientos (políticos, sociales, religiosos, laborales…), incluyendo entre ella constantes datos sobre su localización con todo lujo de detalles e imágenes (lugar de residencia, desplazamientos vacacionales, escapadas de fin de semana, etc.).
Generalmente utilizamos estas plataformas para compartir nuestro ocio, conectar con personas queridas de las que nos encontramos alejados, o incluso como medio de promoción social, pero no solemos profundizar en las consecuencias que pueden derivarse una vez que esa información personal se convierte en pública, quedando al albur de los cientos de "amigos" que tenemos al otro lado de nuestra pantalla, banalizando la posibilidad real de que algunos de ellos sean realmente "enemigos" que probablemente utilizarán y venderán nuestros datos para fines comerciales, cuando no delictivos.
Sin embargo, la noticia de que las tres grandes compañías de telefonía del país han cedido los datos de geolocalización de nuestros teléfonos móviles al Instituto Nacional de Estadística (INE) para elaborar una estadística, despierta el prurito de nuestra privacidad y nos lleva a pensar enseguida en teorías conspiratorias sobre la utilización de nuestros datos personales para fines políticos o sociale
s no muy claros.Aun así, parece lógico que se haya generado cierto malestar en la población general, quizás debido al desconocimiento acerca de qué tipo de datos van a ceder, a priori sin nuestro consentimiento, las compañías de telefonía y sobre todo con qué fin se recogen nuestros datos.Pero ¿hasta qué punto está justificada la alarma social en esta ocasión? Vamos

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